...me asaltan pensamientos absurdos,
que no consigo rechazar como absurdos del todo...
...presiento un error, como si presenciase una especie
de prestidigitación, donde me supiese engañado...
...me invade una tristeza difusa, angustiosa, mía...
Muta il destino lentamente,
a un'ora precipita...
Mi corazón escribirá una postrera carta,
una carta que llevo allí metida,
haré un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diré.
...me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No ven mi boca qué desengañada,
qué inconformes mis ojos?
...ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos...
En la silla, en la que recuesto, olvido a la vida que me oprime...
no me duele sino el que me haya dolido...
...cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?

llueve, llueve, llueve...
llueve constantemente, gemidoramente...
mi cuerpo me tiembla al alma de frío...
...hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.
Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,
hoy estoy para penas solamente,
hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos de mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.
... no llega allí, ni llegará...
en cada gota de lluvia mi vida llora en la naturaleza...
llueve tanto, tanto...
tanto...
...mi alma está hendida, y, cuando en sus hastíos,
quiere poblar de cantos la frialdad nocturna,
con frecuencia sucede que su cansada voz
semeja al estertor de un herido olvidado
junto a un lago de sangre, bajo un montón de muertos,
que expira, sin moverse, entre esfuerzos inmensos.
...ma le nuvole... dove sono andate a finire le nuvole...


Non leggo. Per ore interminabili,
a tutto estraneo, se non a una dolorosa
coscienza vuota di me stesso,
come un freddo in una notte intensa,
davanti al libro aperto io vivo e muoio…
Nulla… E’ l’impazienza fredda e dolorosa
di leggere per non sognare, e aver perduto
il sogno! Così come un mulino
che, abbandonato, lavora ancora invano,
senza nesso e senza scopo, io macino
e rimacino l’illusione del pensiero…
E ora dopo ora nella mia anima sterile
più profondo si apre l’abisso fra il mio essere
e me, e in quell’abisso non vi è nulla…