Existo sin saberlo y moriré sin quererlo.
Soy el intervalo entre lo que soy y lo que no soy,
entre el sueño y lo que la vida ha hecho de mí,
la medida abstracta entre cosas que no son nada,
siendo yo también nada...
Cesa la lluvia, y de ella queda, un momento,
una polvareda de diamantes mínimos...
se siente que el cielo es ya casi todo azul,
pero no hay sosiego, ni siquiera hay deseo de tenerlo...
Mi alma está triste hoy,
triste hasta el cuerpo.
Todo yo me duelo,
memoria, ojos y manos...

Me consolé en el sol y en la lluvia.

Tengo intervalos en que el sueño huye de mí.
Entonces, las cosas se me aparecen claras,
se desvanece la niebla de que me rodeo.
Y todas las aristas visibles hieren a la carne de mi alma,
todos los pesos visibles me pesan por dentro del alma.