i ricordi, un inutile infinito

... atravieso la vida
mirando tras de mi con mucha pena...
distante en una tierra distante
como a un hombre ciego
me han abandonado
come chocolates, niña;
no hay más metafísica en el mundo que la de los chocolates.

Cayó lluvia en pasados que fui yo.
Hubo planicies de cielo bajo
en alguna cosa del alma de lo que es mío.
Me narré a la sombra y no me hallé sentido.

va alta en el cielo la luna de la primavera.

Hice de mí lo que no supe,
y lo que pude hacer de mí no lo hice.
Vestí un disfraz equivocado.
Me tomaron enseguida por quien no era, y no lo desmentí, y me perdí.
Cuando quise arrancarme la máscara, estaba pegada a la cara.
Cuando la arrojé y me vi en el espejo,
ya había envejecido.
Ella dinanzi al petto ha il vel diviso,
e ‘l crin sparge incomposto al vento estivo;
langue per vezzo, e ‘l suo infiammato viso
fan biancheggiando i bei sudor più vivo:
qual raggio in onda, le scintilla un riso
ne gli umidi occhi tremulo e lascivo.
Sovra lui pende; ed ei nel grembo molle
le posa il capo, e ‘l volto al volto attolle,
e i famelici sguardi avidamente
in lei pascendo si consuma e strugge.
S’inchina, e i dolci baci ella sovente
liba or da gli occhi e da le labbra or sugge,
ed in quel punto ei sospirar si sente
profondo sì che pensi: “Or l’alma fugge
e ‘n lei trapassa peregrina”.