yo no siempre quiero ser feliz
hay que ser de vez en cuando infeliz
para poder ser natural...
No todos los días son de sol,
y la lluvia, cuando falta mucho, se ruega.
Por eso tomo la infelicidad no la felicidad
naturalmente, como quien no se extraña
que haya montañas y llanuras
y que haya rocas y yerbas.
Que me derrame la naturaleza sobre la cabeza ardiente
su sol, su lluvia, el viento que me despeina,
y lo demás que venga si viene o que tenga que venir,
o que no venga.
Sueño. No sé quién soy en este momento.
Duermo sintiéndome. En la hora calma
mi pensamiento olvida el pensamiento...
En la calle llena de sol vago
hay casas detenidas y gente que
camina.
Dejadme estas casas y esta gente;
Tal cual, sin nada más, estas casas y esta gente...


Cuando me miro no me percibo.
Tengo tanto la manía de sentir
que me extravío a veces al salir
de las propias sensaciones que recibo.
Nunca, propiamente, reparé
si en verdad siento lo que siento.
Yo
¿seré tal cual como me parezco? ¿seré
tal cual como me juzgo verdaderamente?
También ante las sensaciones soy un poco ateo,
ni sé bien si soy yo quien en mí siente.
Por lo menos
te acordarás de mí
sin que mi recuerdo te queme
o te hiera o te mueva,
porque nunca enlazamos las manos,
ni nos besamos
ni fuimos más que niños.